1.
Tu trabajo esencial
Tu ser
no tu apariencia
Tu dolor
arco de violín
Tu falta de
cuidado.
2.
Quién te hace regalos
y no puede saberlo.
La lluvia
por ejemplo
que da aroma y frescura
y no se sabe a sí misma
dadora.
Acontece
sin más
como un pueblo lejano.
3.
Te canto
sí
aunque mejor
que no entiendas mi canto
mejor
que tú no puedas verme
que no sepas
conmigo a qué atenerte
pero sabe
que aunque no haya
un sólo pensamiento
capaz contra la muerte
tú no estás solo.
4.
No pidas que esta tarde
sea distinta
no otro sol ninguna otra
brisa
más bien deja constancia intensa
de esto poco que hay
que es mucho por ser algo
y porque muere
es todo.
5.
Porque
eres mortal y
vives
será la sed tu signo
y la insatisfacción espuela de
tu corazón.
Las flores
apretadas. Las
piedras
y en el aire
las flores.
El invierno en
la luz
cortando las hileras.
Porque
eres mortal y
vives
te escribirán las
voces en la música
de tu insatisfacción
surcando el escuadrón
compacto de las
noches.
6.
En el momento de la
sensación verdadera
vas por la música
sin ella. Sólo el
viento el
sol la
lluvia
sólo el
invierno.
7.
Extrañamente vivos los colores
como si fuera este el último momento.
Las piedras apretadas en la luz.
Los signos apretados en los sueños.
8.
Lo descartado es manantial de fuerza
un ritmo de los cambios en la nieve.
Quien lo toca no alcanza pues su mano
ha sido ya elegida
pero todo lo incendia su mirada.
9.
En la noche
la fuerza.
En el árbol sin luz.
En el hombre sin voz.
10.
Ocupadas con los
calcetines azules
en el portón sus manos
zurcidoras.
Sentada en el
umbral
frente al jardín
de pinos.
Dora
se llamaba
la anciana
y un día ya
no más ya
nunca
las persianas bajadas
de una habitación
susurros una
luz.
11.
presentes sucesiones de difunto
QUEVEDO
Evaporarse
extinguirse por
siempre
no es tanto morir como
la sucesión de muertes
que pasa inadvertida
en el abismo fijo
sucedido a sí mismo
de los muertos en vida.
Pero desvanecerse
desprenderse
por fin
libre de sucesiones
deja a su lado lágrimas
oficio de ceguera
sufrimiento de mundo.
12.
Te escucho noche
en los caminos negros
de luz y sueño.
Estrellas lejos
miro soñando campos
caminos viento.
Tus manos luz
en el desierto negro
componen sueños.
En la luz negra
escucho las estrellas
sonando lejos.
Voy por la noche
de caminos sonantes
y campos negros.
Voy por tu cuerpo
como por un desierto
de luz y sueño.
Beso tus manos
y en tus sueños soy viento
desierto blanco.
. . .
La noche en el desierto negro es sueño.
Tus ojos en la noche son desierto.
Mañana por la noche en el desierto
encontraré tus ojos en un sueño.
13.
La noche el
centro
de la fuerza callada.
Lo que se recompone con dolor.
14.
Ves hojas suspendidas
contra la nieve gris.
Las flores
nacen donde el
dolor
la música
donde el invierno.
Tu mano
casi toca los signos en un
sueño.
15.
La luz
da miedo a los
insectos.
Ellos se aprietan contra
las flores de las sombras.
16.
Música
eres voz
que ya no suena
como es la noche
el corazón del día
y el gesto cancelado
la música no escrita.
17.
Pasas junto a las
sombras que
transitan. Miras
la
luz
que abre la
zanja del
dolor
las
sombras
luz dentro de
tus ojos.
Crecen en ti las
flores de las
sombras.
La luz te sabe a
muerte.
Escribes en las piedras
la vida de las sombras
los signos de las
flores y el dolor
tu vida entera
escribes.
18.
Miras caer las sombras
como las hojas secas
la rigidez pesar
sobre las sombras. Miras
tu semejante.
Te muerden en los ojos
serpientes de
metal
cristalitos astillas
que entran en tu carne
y van al corazón
que a ti te han dado
donde crezcan las flores.
19.
La herida se bifurca
sobre fondo invisible
miras
te
desconoces
sientes
miedo
pero tu rostro en un
espejo tu
cerebro sin
saberse alucinado
en el destierro eterno
20.
Tú ves en los cristales
la agonía de la
perfecta geometría de la luz
mástil podrido bloque de
cemento
sol débil rosa
negra
extracción de la fuerza.
Tú ves
la agonía el
dolor
en esta noche
y altas y
lejanas las
estrellas.
21.
Respiro
en la
tarde.
Soy
árbol. No
soy
luz.
22.
Cada nota es silencio
compacto unidad
de pensamiento.
El oído
escucha en el cerebro
la Fuga a 4 voces.
Desde el centro
sonoro escucha el
borde.
23.
Los árboles el clave
bien temperado el
pájaro la
lluvia
tu dolor
tu alegría
los cristales
de roca el
pensamiento.
24.
Los átomos de música
vibran en los cristales
que la luz pulveriza.
Silencio en los
triángulos.
En los lados las voces que no suenan
suman su fuerza al centro de agonía.
25.
La mano vibra en la
música al
borde.
Los dedos nada
tocan
pero escuchan
las cuerdas más allá de la
madera.
Vibra la
mente
ocupada en las
voces que no
suenan.
En el
origen mismo de la
música.
26.
Aliento atemporal la flor del viento
que la música escribe en el silencio.
Pulsación regular del infinito
colores percutidos
abismo forma humana sombras
nada.
B., Op. 111
27.
El cuerpo el hueco
donde alcanza su blanco
la luz la tundra.
(Perdiz nival)
28.
Códice de la Sed
tu cuerpo es luz oscura
tu cuerpo es manantial de luz oscura
códice de la Sed o sol inverso
runa negra del No.
29.
Las sombras sepultadas por la noche.
Los sueños de las flores en la noche.
La escritura del viento de la noche.
Las músicas borradas por la noche.
30.
Al despertar
la memoria del
niño árbol
sonante
Música
de la resurrección.
31.
No cesan todavía las estrellas
su floración de sueños.
No cesan todavía los lamentos.
Dolor estructurado hasta no verse
astillada la esencia en movimiento.
32.
La noche en el desierto escribe el sueño
de la voz libre
el poema contacto
en los ojos del
perro.
La noche en el desierto
escribe lo que
músicas
de sombras borran en el
desconsuelo.
33.
La danza sentenciada de las sombras.
La procesión triunfal de los señores.
Atardece y los coros
cantan con euforia.
El campo es un animal herido.
Qué mano alcanzará
cuando caiga la noche.
Con qué bala o amor
será alcanzado.
No hay paz. Nada
descansa
en el dolor del páramo sombrío.
34.
La tradición más triste de la nieve
es en algún lugar del campo ser
una amapola.
35.
La noche entró en tu voz y fue tu frío.
Escribes
lo que queda de ti
y no es más tuyo
porque siempre un aliento sobrevive.
36.
Cómo saber quién eres
con este capital de lejanía
invertido con furia.
Cómo saber quién soy.
37.
La camisa colgada de la luz
grisácea
y los muros manchados
de sangre heces y orina
y los nombres escritos y tachados
Mallarmé Rilke Hölderlin
Caeiro Juan de
Yepes
y la limpieza con
productos químicos
de la sala vacía.
38.
Luz en la piedra
golpea nuestras sombras ondas
inermes.
Alta la mar
vienen a dar
las olas a tus
sueños.
Suena la
caracola del dolor
el muro blanco del
silencio.
Su perfección
pierde al oído
dedicado al olvido.
39.
Has andado un invierno.
No te han apedreado.
Tampoco te han
mostrado
una
casa.
Los hombres
simplemente
te han
hablado
pero has oído
algo que ellos no oyen
has visto algo que ellos
no pueden ver.
Por eso te desprendes
primero con horror
y luego con
amor
también
por eso desconfías
también de estas razones
y preguntas quién eres
cómo se puede
ser.
40.
Camino vuelo
de sombras y langostas
por el desierto.
Quien va inconsciente
pasa por el camino
de luz y nieve.
Donde haga frío
juntos en un crisol
ardor y olvido.
41.
Abriste claridad con tanta fuerza
como voló en esquirlas
de indefensión tu vida.
(Анна Политковская)
42.
Amo lo que he perdido
y cae la tarde
entre las hojas secas.
Desorientado
voy caminando.
Me digo sin certeza
que era necesaria esta experiencia
y cruzo la maleza
y el paisaje en la niebla.
Poco sabía entonces
pero ahora sé que amo
lo que he perdido.
43.
Reflejada en las
cajas
la luz es elegía
un lamento sin lágrimas.
Reflejada en el suelo en el
espacio violento
repetida en hileras
la luz es el desierto.
44.
Porque tu voz
fue borrada con fuerza
crecen ahora flores de las piedras.
La vida se conserva y quién ve esto
pero crece la herida
en la vida en la tierra
y en la belleza
crece
el desierto con
fuerza.
45.
Noche estrellada
tablero con chinchetas
nota olvidada.
Cayó la noche
a la mañana negra
hecha de luz.
Ruinas del viento
si era la luz olvido
inundó el tiempo.

46.
Paredes de hormigón azul. La nieve
en capa intermitente
los árboles sin hojas
mirada fija que es idea fija
y único sendero de la huida.
A ras del mediodía
sombra sobre la
grava negra.
La corbata
simétrica.
Arde el
asfalto. El
rostro blanco mira
dentro del maletero
los árboles sin hojas
el bloque de hormigón
azul. Sonrisa.
La agonía del pájaro amarillo.
47.
Lamento negro
de la cara brillante
en el diamante.
Se venden caras
máscaras y manzanas
en el mercado.
48.
A veces gritarías
Sálvame Sálvame
si no vieras la luz
nocturna y grave
depositarse
nocturna y grave
y sentenciarlo todo.
Pavor de estar a salvo.
49.
Canta contra la
muerte
en un
hilo
de
voz
desafinada
una viola sola
con miedo y frío
en la luz del dolor
que siga la esperanza.
50.
La noche negra
el desierto los
cardos
secos
la hojarasca.
La
luz
montañas
altas.
En los
eriales claros sombras que
se alargan.
51.
Tú puedes verlo aún
omnipresente
agazapándose
junto al pinar
el día de Septiembre.
Trabajaban allí
conforme a ley.
Nadie les explicó exactamente
qué hacer con las miradas
y los rostros
o la terca esperanza
pero ellos descubrieron
el método apropiado.
Tú puedes verla aún
tan suave y queda
agazapándose
la niebla
y dando tumbos
criaturas desvalidas
tu amistad desvalida
la noche que se abate
como negra avecilla.
Lengua extraña ladrando
a hombres humillados
los hombres que tú
eres
viento ladrando
coge al vuelo
algo.
Preguntas lo que sabes
y todo en mí confirma tu respuesta
pero te inventas otra.
Donde alcanza la vista
ve la unánime
sonrisa
que la mano
invisible dispone.
No nos mira a los ojos.
Recomponer la lengua
y los hombres y el
viento.
Con las manos tender el pan el
agua
que jamás se tendieron
como la lluvia
y los rostros
sin nombre.
No decir cuerpo
víctima
no nombrar una sola:
Figuras. Obligado
sobre la grava negra
también
en un día de fiesta.
Noche en el
alba y en la
tarde y en la
noche.
Campo de nieve
en la rampa de las
mansiones de
trabajo.
El brillo del acero en la esperanza
toda de esquirlas
hecha.
52.
Conocimiento
miedo. Viña abrasada
por el invierno.
Las sombras el
dolor
las flores agitadas en la
música callada.
Las olas en el
viento.
El mar en el
camino en el
desierto.
53.
La luz contra la mar.
Los ríos en la
música incendiada.
El viento en alta
mar.
Tú tienes miedo
sombra.
Las flores son tus sueños.
54.
Todo es delicadeza.
Sombras aisladas
frágiles
un trabajo sombrío.
En este invierno todo es piedad
y miedo.
Cada figura está al alcance del amor.
En este invierno todo es esperanza.
(Brueghel: Los cazadores en la nieve)

55.
Tú te abriste camino hacia la transparencia
para darle al oído lo que es suyo
en la desposesión.
Tú construíste allí con fuerza libertad
en la expresión de un canto
no tuyo ni de nadie.
(Evgeni Koroliov interpreta las "Variaciones Goldberg")
56.
Como una rosa sola la palabra
para nombrar la rosa.
Extrañamiento mutuo
-la rosa la palabra-
y sin embargo encuentro.
Fontana de la música absoluta.
57.
Sin palabras los dioses
deciden en su nada
de ideas fijas
pero los hombres
con la sal en los labios
de un deseo que las
palabras multiplican
mueren por una dignidad
en la acción condenada.
58.
Tú eres engañosa soledad
cuando me dices
en las sábanas blancas
mejor está tranquilo
Yo tengo miedo. Sabe
que de hace siglos veo
mis labios en un gesto de agonía
diciendo Está tranquilo
y mi cara tan pálida
quebrada por el tiempo
y sin poder morir.
*
Estás muy solo aquí
muy en tu campo.
La soledad. De
ella eres
Maestro.
Y entra en tu habitación
La Luna.
Callado estás
contemplando el silencio
inmóvil solo.
En esta pesadez
y en esta soledad
tú casi desesperas de la dicha.
Esta bebida fuerte pocos la conocen
en la forma en que la conoces tú
enteramente tuya
siempre distinta siempre
otra.
Donde hay Maestría hay violencia.
Los cristales se rompen
como una certidumbre.
Donde hay Maestría hay violencia.
*
Tu vida cotidiana está anulada.
Tu mente se golpea contra el muro.
La soledad es una edad solar
y es un solar que no conoce edad
la soledad agónica
la soledad sonora
la ávida soledad
la que da soles que son olvidados.
59.
Voló hacia la sombra del corral
la paloma incendiada por la luz
y ahora es tu rostro tímido
y tu ignorancia lo que
acontece en el canto.

Anita Andrzejewska, Untitled
60.
Tu subida
más propia y verdadera
a no saber sabiendo.
Toda dificultad
es propicia a La Sed.
Lo que viene
conviene.
61.
La luz
abre el espacio del
desierto.
Tú ves cómo las sombras
componen un mural
sonante de estructura
cómo la sed da forma
al olvido.
62.
Desierto
cierto
yerto
nombra
sombra
son
el
Ser la
Sed.
*
Cielo
cierro.
Cieno.
Cien.
No.
Bota
rota.
Boca.
*
Desierto cielo
cierto
sombra
rota.
*
El ser la boca
rota el cielo
yerto.
La Sed el
cielo el
Ser la
sombra.
*
Desierto el
son
nombra la
Sed.
63.
lapislazuli
I
la
isla a
zul
pi
la
pila a
zul
si
II
pisa
luz
lila
pila
luz
lisa
III
pala
lis
i luz
64.
El cielo azul
bajo almendros en flor
la luz el sueño.
Soñáis como yo sueño.
Recordáis al lejano que os recuerda.
No existe la distancia. Lo sabéis.
Soñar y recordar es lo real.
(A mis padres)
(Vincent van Gogh, Almendros en flor)
65.
La claridad
del núcleo de las cosas
su Sed de forma.
La claridad
sedienta de materia
su luz ardiente.
La claridad
del dolor en la forma
su Sed de rosa.
66.
El grito que no cesa
de este que no
no puede acostumbrarse
a la normalidad sorda al dolor
quién puede oírlo.
Esta normalidad
que sólo puede ser nostalgia
de una normalidad.
El enemigo
no deja de vencer.
(Elfriede Jelinek, Rechnitz, der Würgeengel)
67.
Contraído hacia ti mismo
leo tu compulsión de luz.
Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch
En el peligro crece
también lo que nos salva
dices contra tu cárcel
que sigue siendo nuestra
y balbuceas algo incomprensible
y te brillan los ojos
en el tiempo apagado.
68.
Cuando Schubert murió
dejó una gabardina cuatro ochavos
y una sonata al menos
para piano
que en el tono de Sol mayor
recuerda
que un sol humilde siempre nos
espera.
69.
La luz
contra los cubos de
metal
como para saber
que vive.
*
Un mineral amorfo habla en la forma.
Él hace transparente el tajo
perfecto y uniforme.
Comparece.
Protesta.
*
Este arte
sin lágrimas
es un lamento
por exclusión.
(Lo que él no es
y mira
y siente el
peso.)
La forma
sustentada en sí misma
pobre en su concreción elemental.
*
Imitación
no más
no otra comparecencia
que lo que es en sí mismo
para ver lo demás.
(Donald Judd, Untitled)
70.
Pensar en los objetos
con el puñal-concepto
objetos-mariposas alfiler ardiente
de identificación. Llámalo
nombre.
Adentro el daño al
centro
locura de la luz.
Mariposavergüenza vuela alto.
Altísimo levanta el vuelo-lluvia-sueño.
Desata la mordaza de la sombra que pondera.
71.
Entonces sentí ganas de abrazarte
y llevarte en volandas
como a Rimbaud llevaron
Verlaine y otros amigos
por un poema
para siempre
perdido.
72.
Luciérnagas
alumbran en la noche los espacios
de mis ojos cerrados.
Un canto suena más allá de formas
que puedo utilizar
en una explicación de la estructura
musical.
Escribo sin cesar. Lanzo motivos
para una fuga o un concierto de
palabras.
Las estrellas
escritas en papel duran así
autónomas y desconocedoras de
su proyección.
Como un sin techo
que sueña dar cobijo.
73.
Hacerte referencia no
te pone aquí
Luz
Encina
Nieve
Arena
pero me va la vida
en referirme a ti
en soledad que quema.
74.
Oigo el regreso
de la escritura. Escribo regresando
hacia el oído.
Si tengo manos son
mis manos.
Mis ojos son
mis ojos.
Pero si tengo voz
es vuestra
vuestra voz que no
suena.
75.
Mi sombra busca
tu sombra
en la
sombra.
Las flores de tus
ojos.
Las ramas de tus
cejas.
El basalto
sonante de la
noche. Cuerpo
como un ciprés
de luz.
76.
A mi lado
tu cuerpo luz oscura
sueña.
Tú reposas dormida
amiga.
Y a este calor
y a esta
respiración
los llamo
ahora
por tu
nombre.
77.
Acorde es melodía
y melodía acorde.
La superficie es voz
dimensión del silencio
donde la sombra entona
la dimensión del tiempo.
78.
La oscuridad sustenta
prisiones de la luz en las espumas
consistencia aparente de los días
compuestos del comercio
de conceptos y cosas.
Alguna vez estalla lo negado
quiebra la realidad y hace la historia
más allá del lenguaje.
79.
Un orbe descompuesto
en sones por el viento
un temblor sordo imperceptible
tromba.
La noche es densa en herramientas
de afirmación y miedo.
80.
Fuera la nieve
como un compás de olvido
y vieras tú la huella de otra vida.
81.
Unísono perfecto en los metales
extendido en el tiempo más allá
de la respiración de un sólo hombre.
82.
La música no es ningún consuelo.
Salimos al peligro
de la noche desnudos
llueve sobre nosotros como antaño
y sentimos temor
de encontrar todavía
en los espacios vastos
las flores las montañas los caminos
como antes de haber pasado.
La música no es ningún consuelo.
Es el tiempo incendiado el poder leve
de la memoria líquida en el aire.
83.
Repetición la noche
en la geometría
cárcel de luz
ley de composición interna ajena
a las formas de vida.
Nuestra fuerza
es como la del liquen
o el viento que golpea.
Radica en la impotencia
que todo lo disuelve
divierte y desintegra.
84.
La agonía del pájaro amarillo.
No queda ya
naturaleza
o mejor
todo es ya
naturaleza
administrada por mitologías
(en sí el administrar
una mitología).
Tú sientes miedo. El grito es natural.
85.
Eres el extranjero
y hablas en otra lengua
da igual adónde vayas dónde vivas
en qué calles de olvido y luz sonora.
Tuya es la libertad
y la capacidad redescubierta
de dar todo de ti.
Llueve en tu rostro
y te entra mucho frío.
86.
El mundo seguirá sin ti
como antes de ti.
Te aplastarán el tiempo y el silencio
pero si alguien coge el azadón
de lo que hayas dejado humildemente
y eso aún le da fuerzas
en la dificultad
la muerte habrá perdido algo contigo
en la guerra que gana desde siempre.
Pon todo de ti mismo
hasta en lo más pequeño.
De nada hay garantía
pero haber vivido
y haberlo dado todo es todo
lo que no significa muerte
lo que contra la muerte
podrá arrojarse en formas que no sabes
porque no es necesario.
87.
Un borrón un acorde
del que se filtran notas
que dejan de sonar
un árbol en el cielo
que parece imposible
una lluvia en escorzo
un incendio fugaz
la experiencia del
trueno.
88.
La mirada maestra del pintor
conecta los espacios ilusorios
donde tú mismo buscas
asirte a coordenadas y estructura:
el lienzo que no ves
el espejo imposible
la dispersión de un grupo de figuras
dispuestas a mirarte.
El vértigo es el tiempo de la luz
y ves la permanencia
del polvo y la quincalla
pero también del ojo que humanísimo
te transmite la fuerza de su guiño.

Diego Velázquez, Las Meninas (1656), Museo del Prado
89.
Surco el desierto
y el desierto me surca.
Nos damos ambos
nuestras desolaciones
hasta ser uno solo.
Cómo podemos serlo
me pregunto
desierto y yo.
Pero ambos surcamos.
90.
Quien piensa ve la noche y tiene miedo.
Si sigue caminando él es poeta
y no lo sabe. Es él
entregado a avanzar
en las sombras que encuentra
y con pasión levanta y dice Sombras
eso es lo que yo soy. Muchas de ellas.
Quien no piensa ve el día y lo celebra.
Si sigue aquí parado él es poeta
y da igual que lo sepa. Sabe poco
y no le importa. Es él
la vida que celebra
y con pasión refleja y dice Sueño
todo lo que me gustaría ser.
91.
Si el cielo conociera piedad
yo sé que llovería sobre él.
Porque él sufriría
y estando en condiciones
de recibir regalos
no se le negarían.
92.
Triángulo negro sobre fondo
blanco.
Cómo no ver en él la voz
la armonía
perfecta justa igual.
Cómo no oír
en sus lados
la luz.
93.
Fueras presencia sola certidumbre.
Desierto está tu centro verdadero.
Ocupado de ausencia y escritura
que te recuerde.
94.
Esto tú no
lo puedes presenciar
sin un aquí.
Esto está aquí.
Así tú lo presencias
tú lees esto que ves
y ni te lee ni ve
aquí.
*
Esto
es como un árbol del aquí.
Mas no da sombra
ni alberga nada.
Esto es
compacto.
*
Esto no es
la noche hegeliana.
Esto es la pura realidad
y lo que tú imaginas de esto
pura imaginación
la noche hegeliana.
95.
Mi camino va por la noche a ti.
La extraña luz sombría de tu cuerpo
habita la oquedad
de una respiración que escribe música
sismógrafo modesto abandonado.
*
Extraña luz camino de la
noche.
Una respiración arbol de música
sube hasta la oquedad de ti
sombría.
*
Tu cuerpo es oquedad
y afuera cae la lluvia
modesta extraña.
*
Respiración
una luz musical sombría.
Camino
tú.
Sismógrafo
la
luz.
*
Noche música árbol cuerpo luz.
96.
Una sombra caída por el suelo
como pocas palabras
un hombre joven era
un hombre joven
escrito en ti en nosotros.
97.
Oscuridad lo escrito
que guarde los tesoros.
En el ojo cerrado
tú puedes ver aún iris azul.
Desolación lo escrito
para nombrar el sol por negación.
98.
Las compuertas de luz
se abrieron de repente y te mataron.
Tu imagen esa imagen
en el diamante negro
de insectos retirándose con miedo
en la iluminación.
Pero sufriendo tú
habías avanzado.
Homenaje a Sarah Kane
99.
Poco se necesita
para nombrar la luna
ni siquiera la luz
si entre las sombras
encontraste su rostro.
100.
Virutas sacudidas de los hombros
palabras que retumban sin sentido
Der Schatten liegt gerade auf dem Boden.
La sombra está caída por el suelo.
Alguien pregunta entonces
por el experimento de mañana.
101.
Un hombre va cansado por el frío.
Su corazón se expande. Entra en años.
Él da significado a lo que mira y no lo sabe.
102.
Sólo
solo
mas la nada
nada
más.
La nada
sólo
nada.
Sol
solo
da la
nada.
La sol-
edad es
más.
103.
Escuchaste
el eco de tu voz
y te dio miedo.
Escuchaste
el eco de tu miedo
en la boca de otro
y entonces te asombraste de ser él.
104.
Cómo puede
llevar tanto dolor
un hombre
y pasar sin ser visto
y sólo porque aún
sonríe.
105.
Qué querías decir
en esta oscuridad
y cuál era tu lengua
si tú eras gesto
voz
como tu alrededor.
Subías a por aire
debajo de la piedra.
106.
Seguir sobreviviendo
en las grandes
milongas.
107.
Los hombres a este
lado.
Los niños las mujeres los
ancianos a este
otro.
Clara.
Sofía.
Julia.
108.
Un lamento cortó la oscuridad
descompuesta en miríada
de ángulos sólidos tenazas de temor.
Un lamento
como un rumor de hojas
multiplicado en voces sin sonido.
Como bruma subiste cenicienta
por los misterios avanzados del amor.
109.
Mírame ahora
como si nunca más
fueras a verme
que yo te escribiré
como si nunca más
fueras a responderme.
110.
En acordes sumerges la cabeza
torrente existencial
y en el silencio son aún más fuertes
la música el delirio.
111.
"¡Oh, qué delicadeza Majestad! ¡Aquí hay una coma!" dijo Scardanelli al carpintero Zimmer leyendo el Hyperion.
112.
La manzana pudriéndose en tus labios.
Si no ves la verdad en lo que dices
cómo hacerlo verdad.
Color azul cobalto qué irreal
es el azul cobalto.
De qué concepto esta materia
si no ves su dolor.
113.
Para escribir con fuerza haz la nada
antes haz el vacío objeto duro
que nadie ha intentado algo tan puro
con la sola intención que fuera nada.
Las palabras son algo más que nada.
Tú retenlas no escribas es seguro
que llegará un momento en que maduro
caerá con furia el fruto de su nada
y ese "algo más que nada" será todo:
Sobre el papel verás milagros vida
y no lo creerás darás las gracias
a esta fuerza de gravedad al modo
de estar sobre la tierra y que la herida
de un hombre en las palabras dé las gracias.
114.
A Joaquín Ruano
Estoy bajo unos álamos sentado
con los 49
poemas que escribiera Hölderlin
en la época de la locura.
(Los pocos que han llegado hasta nosotros
de los 36 años
que viviera en la torre
del carpintero Zimmer en Tubinga.)
A veces firma
Mit Untertänigkeit
Scardanelli
el hombre que tenía
un tornillo de más.
115.
Retornarán la muerte
y la resurrección más dolorosas.
Rostros en la hojarasca flores
secas.
116.
Se contrae
o se expande
sin ti
contigo el
tiempo
y juntos lo enterramos en el agua
pero él aflora
canta
nuestra muerte
117.
Vuelo de pájaros
escribe una i griega.
El signo se traslada por el cielo.
Pájaros. Conjunción
de la tierra y el cielo.
118.
Naturaleza muerta.
La luz de las naranjas. El silencio.
Una composición
de formas y volúmenes
sobre el plano perfecto de la mesa.
*
Abejarucos mirlos verdezuelos
zorzales petirrojos gavilanes
piquituertos alondras cormoranes
abubillas gorriones camachuelos.
Cuervos colimbos críalos mochuelos
estorninos pelícanos faisanes
oropéndolas tórtolas tucanes
mitos currucas guácharos rayuelos.
Canarios tarabillas carriceros
urracas alzacolas picogordos
vencejos colibríes alcaudones.
Ruiseñores cernícalos jilgueros
perdices acentores chovas tordos
alcaravanes ánades alciones.
Pájaros encerrados en la jaula del soneto
*
Porque la muerte
es forma ley abstracta
y no la flor.
119.
Camino largo por la negación.
Diferentes distancias.
Escribir un poema a una mujer
- que no te ama.
- que nunca leerá lo que le escribas.
- que jamás ha existido.
120.
A Fani Paraforou
Tímida her
mética di
jiste
No.

121.
La música de
Bach
como una rosa sola en el desierto.
122.
Columnas sostenidas por la nada
violetas que no existen
un pájaro que no
tiene donde posarse
y vuela eternamente eternamente.
El mero retumbar de las palabras
a nadie salvará.
123.
Casida
de la
rosa.
Dijiste El desconsuelo
es todo lo que
puede ser
mi vida.
124.
El silencio carcome la madera
donde tú
llegas.
La oscuridad esculpe los sonidos.
*
El tablero los
clavos de la
noche.
El semen de la
luz.
125.
A Rebeca Yanke
Verdad Mentira
Sí o
No
son
frágiles
en el lugar del
Hasta
cierto
punto
126.
Sonata de
silencio
en los bordes
sonoros
de las flores que
arden
para escribir la noche.
127.
La música abisal
la noche del olvido.
128.
Tú hablas contra el muro
y el muro te devuelve tu silencio.
Es rey de claridad
coronado de hiedra.
129.
Ser es la Sed
como es el animal herido
sombra.
Flor es la noche
como es el ser la sombra
sed incesante
del animal de luz.
130.
Qué une estos fragmentos
qué lógica de arena
o álgebra o premonición de estrellas
hundidas en el fango
esto que te concierne
y tú no lo sabías
abierto en las palabras como herida
o esto que te concierne y tú lo sabes
mas no cómo se expresa.
131.
La mediación del frío.
Por un momento amor
No dejas de pensar
puedo sentirlo.
La galopada en el
país de la luz roja.
La luz
vigila.
Has venido a mi tierra
a no permanecer.
132.
T. W. Adorno, Negative Dialektik
Ser una sombra triste nada más
pero tampoco menos
una sombra asustada
de tanto que se afirma.
y ver cómo el olvido
practica lo anodino
con sus puñales químicos
en las combinaciones infinitas
o en el azul cobalto de los coches.
Todo está sentenciado
alrededor de mí
que no quiero olvidar
aunque se necesite esa ignorancia
para poder vivir.
133.
A la memoria de Jean Améry
Un golpe
se hunde la conciencia
en carne en desamparo
un golpe
toda la obra de Kant
de Hölderlin
de Nietzsche
un golpe
los cuartetos de cuerda de Beethoven
en carne en
desamparo.
134.
Por miedo por amor no detuvimos
la mano la mentira
y las rosas cayeron calcinadas.
Inconsolable
estar en el delirio
en las piedras flotantes de la luz
la memoria quemándonos
pero juntos así
de alguna forma
en pie
en el momento de la despedida.
135.
Quisiera deshacerme
dejar de ser materia
para escucharte aún.
Dos mundos un
abismo entre montañas.
Fundirme a ti en un único sonido.
La noche hegeliana sin estrellas
en la pura espontaneidad
herida
por la raíz feroz
de ocupar un lugar.
136.
Qué son las sombras que crepitan en
los signos susurrantes como hojas
secas pisadas lentamente. No
seréis vosotros hasta ayer que nazca
lo que ayer no se dio como mañana
la mano dada en señal de ayuda
el pan el agua dados necesarios
la palabra cercana
samaritana
no esta indignidad
proveniente del miedo.
137.
A Stefan Beyst
De sueños habrá sido el cargamento.
Hozar la oscuridad y sin embargo
en postes de la luz girar el mundo.
La desorientación de las manadas
las señales furiosas las
estrellas.
Yo vi en el horizonte arder hogueras.
Quizá eran tus ojos
y tus manos quemaban.
Basta. No sé. Fragmentos.
Despojos aturdidos.
Se secaron las lágrimas
y la disposición al canto.
Mucho ha sido barrido
por que alguien aún se asome a esta ventana.
Con amor vea aquí su propio rostro.

Anselm Kiefer, Siegfried's difficult way to Brünhilde
138.
Vuestros rostros son flores
en cada oscuridad que vaticina
la realización del absoluto.
Mandato de la noche. Teorema.
Constante en el desierto
morder el polvo y abrazar la luna.
Vuestros rostros son flores.
Falso es lo que echa tierra en vuestros ojos.
139.
Un trasiego de sombras. Sinfonía.
Vuestras ropas tendidas en el alma
lo que os fue sustraído
en la aniquilación
como la identidad
en los símbolos dados.
Árboles secos. Cifras
de las estrellas en el corazón.
140.
I
Corral abandonado.
Tarde contra los muros derruídos.
La luz saja las sombras silenciosas
y es la piedra encendida
memoria que resiste y quema los espacios.
II
La perspectiva
el "mirar a través"
fue sueño símbolo
Ewige Wache vigilancia eterna
contra la vida.
En los lienzos desnudos en escorzo
la luz es elegía.
III
Ventana abierta rota la
persiana contra el
cielo.
Allí
el signo
negro contra azul.
IV
Cordero de la luz
en la casa del tiempo derruído.
V
Quien conoce la
hierba de la
ge
ni cojo ni
ciego ni
manco se
ve.
VI
Rectángulo de luz
sobre el muro de
una habitación
vacía.
Ekfrasis como mímesis
del secreto en el centro inaccesible.
VII
La luz se deposita en la quietud
de las ronchas del muro.
Supura el fundamento del mirar.
La luz es un dolor escrito
en la herida del mundo.
141.
Cada rostro es sagrado
y la risa es sagrada
y las flores sagradas.
Cada gesto es sagrado
y las sombras sagradas.
Todos los animales son sagrados
y el dolor es sagrado
en la muerte de Dios.
142.
Parusia. Flor.
Sonata de la
noche.
Leche negra. Ceniza. Aroma. Voz.
143.
Tú puedes verlo aún
como la lluvia
sobre la grava negra
todo de esquirlas hecho
el día entero
del corazón.
144.
A la altura del labio
el cuerpo de la luz.
Voz incendiada
del centro de la claridad.
La Sed
como fuego en los ojos.
145.
La poesía
es signo de paciencia
lentitud pura
arte de soledad
y cae entregada.
146.
I
Si hay Sed hay ser.
Que no hay no ser no sabes.
Senda es la Sed.
II
El ser la rosa
del límite del mar
de sombras solas.
III
Las flores nombras
la Sed de ser el sol
el no la luz.
IV
Ser es un mar
parmenideo pero
besa los límites.
V
Alto jornal
la sed que no se sacia
La Desprendida.
VI
Son de las hojas
secas que son lo que eres
cada vez sombra.
VII
Necesidad
lleva la Sed el ser
del agua el Otro.
147.
Tu rostro es un poema
dein Gesicht ein Gedicht
con su forma ovalada
y su caudal de estrellas
im Augenlicht
en la luz de tus ojos.
148.
Crisálidas
vibbrantes
하늘과 바람과 별과
cielo viento y estrellas
Noche de estrellas de
van Gogh.

149.
Aún la lluvia es un don. Escuchas
acostado en la cama
la habitación a oscuras
cómo arde cada gota en el sonido
y en el viento orquestal.
Arrecia. Como un coro
de voces lejanísimas
la lluvia
como un pueblo
el viento como un
címbalo.
Suena entonces el trueno
su ofrenda generosa. Cuánta fuerza
entregada a la tierra
porque es naturaleza.
Y ya escampa
entregada la música
que no sabe que es música
aunque todo renueva
y desconoce su acto
de esplendor de belleza
la frescura nocturna
la gratitud profunda.
150.
Ah lejos siempre
lejos del sentido.
Qué comercio barato en los azogues bajo el sol.
Y tú lejos también lejos tan
cerca.
Flores salvajes crecen en la cerca
y en los broncos aperos de labranza
cuyo abandono es obra del amor.
Así el tiempo
depositado en ellos
con óxido eufórico
escribe sinfonías
de metales lejanos.
151.
Aquí la lontananza
los colores racimos
en la composición
jardín
tonal
diso
lución
coral
torturada la
línea al
margen.
*
Veo que moriré
la muerte es un color
de vida.
Todo ha sido preludio.
152.
Dejad oh sí dejad que mil flores florezcan
y que campos mil campos reverdezcan.
De quién es el otoño. De quién la primavera.
Quién es el creador del orden y la gracia.
Que florezcan entonces
mil flores
que florezcan.
Dónde miran los ojos
y respiran cerebros
corazones.
A quién va destinada tanta lluvia
y viento y sol y mar de cielo y fuerza.
Que reverdezcan pues mil campos
dejad que reverdezcan.
153.
Tus ojos iluminan mi camino
luna de soledad
compañera de noches alemanas.
Le va la vida al cielo en ser azul oscuro
igual que a mí en ser libre y despojarme
de tanto aprendizaje innecesario.
Así es el cielo fuerte en su color profundo
por que tú seas libre y blanca y libre
como mi amor no mío
ni suyo -de sí mismo- ni de nadie.
154.
Órdenes cárceles de refinada
belleza polvo barro y excremento.
Dónde el sonido libre natural.
Dónde luz habitable
sin delirio.
155.
Tu piel el palimpsesto de los besos
y la lluvia y el viento.
Tu sombra forma exacta
del calor en la sombra.
Tu voz
despertadora
Escuchar es amar con los oídos.
156.
Las flores son los ojos de los rostros anónimos
el campo es planto unánime clamor
no llora quema canta inventa los espacios.
Enseñadme a olvidar todas las sílabas
y crecer en abrazo.
157.
Con qué fuerza en la lámina
la simetría
tanto mejor cuanto más imperfecta
y desconchada. Aquí
son vida los colores.
El verde y el azul y el amarillo.
Serge Poliakoff
Composición abstracta, 1964
Composición abstracta, 1964
158.
Las ramas negras contra el cielo azul
ardían escribían
tremaban
en el
sueño
radiaban un sentido.
159.
Como anillos concéntricos
al lanzar una piedra al agua quieta
los signos se propagan desde el Signo
y forjan la unidad multiforme del todo.
160.
A Ana Gorría
Qué música El Arte de la Fuga
de Bach cómo ilumina su armonía
caminos rojos campos amarillos
preñados de estaciones
y hojas secas y pueblos azulados.
La aventura de vida el dolor la alegría
son ahora los que me conciernen
en esta claridad inesperada
y no la confusión de un día negro.
Sobre el piano son
mis manos pájaros que cantan voces
cuyo origen no sé.
161.
A Agustín de Julián Herráiz
Un mundo imaginario veo claro
sin ley humana o sones dominantes
sino más bien de aves y diamantes
de pura transparencia mundo raro.
Hay árboles de luz un río claro
hecho de voz silencios calcinantes
y estrellas-teoremas como antes
de vidas que pudieran soñar caro.
Qué insulso es este mundo definido
conforme a mis designios de geómetra
y pronto exhausto en los detalles dados
pero qué maravilla es el rugido
de la insatisfacción que hasta al geómetra
da sed de verse otro en otros lados.
162.
Colores en delirio manchas torturadas
azul azul mecánica cabeza golpeada
de ilusiones marrones grises verdes
lógicas amarillas
y razones tan rojas y naranjas
como impotente es la mirada desmayada
que contempla un crisol de aristas duras
en lo que antes era un rostro humano.
Jean Michel Basquiat, Untitled, 1984
163.
Negro
es el azul el rojo el amarillo
negro el
blanco
negro
es el violeta
negros los campos
negros.
Todo es negro la noche es negra el día
negro.
Sólo una cosa
resurrección
no es negra.Aún la
rosa.
164.
Campos de fuerza campos
de la noche.
En qué eriales perdido.
En qué contornos grises de qué erial.
165.
Yo no entiendo este horror que me concierne.
De repente
quizá puedo reír.
Jamás han sido los
colores tan intensos.
Si hasta parecen duendes los ladrillos
montañas los cristales.
Es la cárcel lo sé
y sé que va a pasarme algo malo.
Pienso cosas absurdas
que son reales y hacen la verdad
más verdad que las cosas razonables
o con un nombre. Pienso sin conceptos.
Me sorprende pensar sin los conceptos
y que sea verdad.
Qué puedo hacer aquí.
Me entran ganas de reír muy fuerte
porque es muy triste
estar desasistido de esta forma.
166.
Tú no quieres ser yo. Cómo culparte
si no soy nada más que verme así
porque me veo mal. Quién quiere verse así.
Tú no lo quieras yo no lo quisiera
el mal lo quiere
y si me ves no dejarás de verme.
167.
No recibo tus cartas
y sólo sé de ti a través de imágenes
de colores furiosos
a cuenta de terceros.
A ti cómo olvidarte
si es la tortura aún. El desamparo.
Cómo echarte una mano
y que tú me la eches.
Miro estas fotos y ya no te encuentro.
Una cosa humillada no es persona
y en mi impotencia y rabia qué soy yo.
No hay nada que levante con orgullo
si otros no se levantan
ah cuándo nos levantaremos todos.
168.
Que los golpes se encajan
puedo decirlo yo.
Me daba tanto miedo recibirlos.
Pero se encajan. Uno se hace a cuenta.
Son tu rostro y tu cuerpo que no encajo.
Tu gesto al golpearme no carece
de belleza y la señal que te hacen
para que continúes
te da seguridad.
Así todo está en orden.
No sé encajarlo.
No sé por qué la luz me hace tanto daño.
Hasta mi sombra está aterrorizada
y viene perro fiel a recogerse en mí
buscando algo -no sé- que la consuele
tratando de encajar
-no puede está vencida-
el desamparo
en el hermoso mundo de la luz.
169.
Qué fresca el agua un chapuzón qué fresco.
Me ardía la cabeza
giraba aturdido
y de repente el agua fresca azul
tonante me despierta.
Pero no puedo respirar aquí.
Cedo. Me desoriento.
Resulta que sí puedo
respirar no sabía.
Yo soy el pez espada aquél
el de los físicos
el pez espada en la pecera a oscuras
semanas y semanas sometido
a sonidos de muy baja frecuencia.
Yo soy el pez espada el sometido
porque en mi confusión no sé si son
muy altas o muy bajas las frecuencias.
Las músicas estallan los colores
y yo estoy en el centro
desamparado solo
ante esta maravilla ante esta
fuerza
sin poder celebrarla
me urge respirar
no sé si sabes que
me urge respirar.
170.
Con los brazos abiertos en la luz
esta agonía extensa.
171.
Vida de los objetos
creciente alrededor
un libro encima de la mesa
habla
no con su contenido
un vaso de agua
clara
contiene lo indecible para mí
es trasparente
roto en pedazos
fuerte
el espacio se alza en vida nueva
los bordes de la
mesa
arden en perfección de ángulos rectos
la silla de metal
brilla como la
noche.
Todo el recinto es sobrio
un jardín de la luz.
Todo es premonición.
172.
Libertad hegeliana
ser más allá de sí
pero la destrucción
evidente a sí misma
173.
Qué expresivas las figuras humanas
sobre el fondo amarillo de los campos.
Qué claro entonces
que una presencia es ya una afirmación
y un sí no es necesario darlo a nada.
Qué afirmativas todas las figuras
qué acuerdo unánime en la claridad
para negarme.
174.
No me creeréis
si os hablo de la vida
donde no fue pensada.
No me creeréis
si os digo que no busco una creencia
sino que exijo
una reparación.
175.
En el error
tu casa es habitable
si nada te amenaza
176.
Toda la fuerza toda la belleza
en el haz de la hoja
y en el envés espanto
sufrimiento.
Ah ver la cara oculta cada vez
sentir su vuelta siempre
podrás acostumbrarte al desconsuelo
-esto es en realidad una pregunta-
podrás acostumbrarte al desconsuelo
177.
Hay algo en esta luz
encima de mi mano
sobre el papel en blanco
como una vibración de rostros a lo
lejos
que parece decirme
Con amor quiero
curarte las heridas
sin que sepas del médico.
178.
Como ciruela
madura
derrotada
así el poema.
*
Madurar con qué fuerza
y dar todo de sí al caer
del árbol
y desaparecer.
179.
Cruzar la encrucijada
para encontrar el centro verdadero
de la presencia humana.
El miedo es la estructura.
180.
Fotos de pasaporte
de un hombre cuyo nombre desconozco
ya desaparecido.
Al contemplar sus ojos
y su fisonomía
me pregunto por qué
pasaporte retrato
padre
y deportado
me parecen palabras tan cercanas.
Quizá es por el dolor que estas palabras
secretamente encierran
al intentar guardar
con amor indecible
la vida de los muertos
tantos muertos anónimos
lanzados al olvido.
C. Boltanski, Das Archiv von Maxim Vallentin
181.
Las sombras se recogen en tinieblas
buscando en el desierto
el calor de una mano.
Es entonces la luz
el desierto que duele en la mirada.
182.
Un claro abierto al
ser.
Insecto sorprendido por la luz
con miedo corre vuela al
ritmo herido
del corazón.
183.
A Mónica Pineda Sancho
Vida solar insectos musicales
hechos de vibración y luz y fuego
élitros verdes flores rojas luego
y coronas de trinos y vitrales
de esperanza. Las rosas cenitales
estallan en estrellas quedo ciego
para mirar más alto y ya no niego
un irrumpir fuerzas transcendentales
para extremar la vida en la armonía.
Ah utopía lejana aquí acercada
maravilla suprema del oído
ah perfección humana simpatía
eterna y absoluta vislumbrada
en acordes de luz contra el olvido.
Evgeni Koroliov interpreta al piano
la Sonata nº10 "de los insectos" de Skrjabin
München, Herkulessaal 22-10-09
la Sonata nº10 "de los insectos" de Skrjabin
München, Herkulessaal 22-10-09
184.
Rascacielos cristales
y en las calles ríos de soledad.
Relaciones salvajes de hombres y animales
en el advenimiento
del reino de la noche.
185.
A Thais Ávila Valverde
Vimos el árbol
signo de puntuación
en la estrofa incendiada de los campos.
Vimos la tarde escrita
en compases de trigo
la amplitud del espacio -todo era cielo y llano-
el amarillo en llamaradas de equilibrio.
Vimos un fundamento
de soledad y olvido.

Fotografía de Thais Ávila Valverde
186.
A Patricia Polo Pina
Su balido sonaba
como la luz tocando el bongo de las sombras
o el espacio en los muros maltratados
por la incuria del tiempo.
Vimos allí el cordero
como una concreción
de luz y mansedumbre.
Era un espacio abierto en otro tiempo
con su función atemporal de cárcel.
Anónimo y sagrado
miraba el animal sin voz tus ojos.
Sobre vuestras ciudades crecerá la hierba.

Fotografía de Thais Ávila Valverde


